dissabte, 18 de desembre del 2010

Siempre he sido yo (promesa)

Sigo siendo yo y seguiré siéndolo. Te lo prometo. Y esta vez si que escribo para ti, y solo para ti. Hoy, en este instante, me dirigo a ti y te escribo, porque se que te gusta leerme y que solo tu lo entenderás.
Pienso en lo que me has contado, en el local abarrotado de gente y en como, incluso entre tanto barullo, he conseguido escuchar tu voz. Pienso en las palabras exactas que me has dedicado, pero no las recuerdo. Me acuerdo de una idea en general; me han entrado ganas de ser mejor.
Y no por el hecho de que alguien considere que no soy lo que era (porque nunca cambiaré, has podido comprobarlo (o eso creo)), sino porque, por un instante, he dudado de mi fuerza.
Nunca había dudado de mi; pude haber dudado de la gente que no conocía, de la gente un poco más cercana e, incluso, de la más cercana. Pero nunca de mi. Y hoy me ha pasado. Y estoy asustada, porque nunca me había sentido así antes. Es la una de la madrugada y lo único en que pensaba en el trayecto hasta casa era en escribirte (y en quitarme los zapatos).
No entiendo lo que nos ha pasado, por mucho que me lo preguntes. Y por mucho que me lo pregunte yo. Ni creo que lo vaya a entender. Seguramente habrá sido una prueba, ¿tu no lo ves así? Yo si. Y ha sido como un aviso (eh! tu! la estás perdiendo!), un pinchazo en el costado, un escalofrío. El tiempo creía que podía engañarnos,que acabaría destruyendo lo que poco a poco degradaba. Pero no pudo, ¿eh? No pudo con nosotras. O eso creo yo. Creo que el tiempo, nuestro viejo enemigo, ha perdido esta vez. ¿Tu no lo cres?
¿Sabes? Por un momento me han entrado ganas de llorar. Pero no lo haré, porque lo nuestro tiene solución.
Yo he prometido no cambiar, ¿harás tu lo mismo?
550060,
así no lo olvidaré.

1 comentari: