Hoy mi futuro me ha llamado. Me exigía escoger, plantearme, innovar, borrar lo que tenía pensado hasta ahora e inventar. "¡Eeeh, Marta, el AHORA está llegando!".
Tengo algunas ideas, y las guardo muy muy bien. He pensado en hacer una carrera de letras... el teatro es muy difícil. Y más, ganar dinero de ello. Así que, con una carrerita, tendré una escapatoria por si el arte no me sale bien.
No voy a estresarme. De hecho, no lo había hecho hasta ahora, siempre pensaba por pensar, imaginaba por imaginar, tomaba decisiones que no cambiaban nada. Pero hoy ha sido diferente. Hoy mi futuro me ha exigido, el muy cabrón.
He ido a la ciudad. Sí, a la ciudad, muy lejana, muy borrosa, muy fría, esta tarde. He tenido que visitar futuros, diferentes futuros. Uno muy viejo y pequeño, otro acogedor y tranquilo, y un último futuro muy grande pero con demasiado tráfico. Me los he imaginado, los he entendido, los he valorado, los he odiado y también querido. Hay futuros tan diferentes, joder.
¿Y si escogemos un futuro equivocado? Supongo que da igual... eso es lo de menos. Lo importante es saber arreglarlo.
Tengo miedo.
Me voy. Ya no es una suposición, ya no es un "¿y si...?", ya no está lejos. Me iré y todo lo que haya quedado pendiente aquí se irá conmigo. Desvanecerse no está bien... Idiota, nada se desvanecerá, porque ya se ha desvanecido. Todo seguirá igual de mal. Ya me he ido una vez, por otra no pasará nada. Ya se ha roto algo una vez, por otra dará igual. Asco.
¿Sabes? Lloro.
Tengo miedo.Tú no, por favor. Tú no me falles. No me hagas sentir culpable. Lo estoy pasando mal. Se ha ido alguien que hecho de menos todos los días. A cambio, ha aparecido alguien nuevo en mi vida. Alguien pequeño, hermoso, brillante y lleno de luz. Pero no dejan de ser cambios. Ya no tengo la misma compañía que tenía antes día a día, ya no hablo como ellos, ya no bailo dentro de su compás. Sólo me faltaba tu repulsión...
Cambios. Cambios. Cambios. Cambios... Todo cambia, joder, todo, no solamente yo. Pero joden tanto. No me odies.
Voy a llamarla y se lo contaré. Ya lo he hecho, me ha escuchado, me ha comprendido, me ha aconsejado y me ha prometido vernos. Y hablar, en persona, darme su opinión y estar a mi lado. Es como mágia.
Tengo miedo.
Él sabe lo que digo. No me lo tiene en cuenta. Escucha, comprende. Son cosas que no pueden explicarse. Me iré, y tú no estarás conmigo.
Hoy me he dado cuenta de todo esto. Hoy la realidad me ha caído encima de forma fulminante. Ha sido como una gran patada en el culo.