dijous, 14 d’octubre del 2010

Jugava amb mi

Jugava amb el vent i amb les olors. Observava, tant bé com podia, els colors del cel. S'estirava allà on el sol escalfava més el terra i no es movia durant hores. Seia sobre l'herba i mirava sense pressa els núvols, canviant de formes i tons a mesura que transcorria el capvespre. Caminava i res no l'aturava, ni tan sols el dolor dels seus ossos. Ja no corria com abans, però l'esperit inquiet mai va desaparèixer. Quan passejava amb mi, respirava ràpidament, seguint tots els meus passos i alhora guiant-los. Observava cadascun dels meus moviments, disposada a fer qualsevol cosa per mi. Em coneixia tant bé...
Mai va dir ni una paraula. I no li va caldre en cap moment. L'entenia sempre. I m'acaronava, i l'acaronava. I em mirava, i la feia enfadar. I després feiem les paus per tornar a jugar i passejar plegades. Encara que no sempre ens necessitavem. Potser ella sí que em necessitava, però jo no me n'adonava. La pressa, el temps, les coses a fer. En el seu món no existia res d'això, i jo no ho sabia perquè no m'ho va explicar mai. I jo no me n'adonava.
Jugava amb el vent i amb les olors. Observava, tant bé com podia, els colors del cel. De vegades no podia fer res més, ella; la seva soledat era una enemiga de pedra. I jo, lluitava contra la seva soledat. Però, quan vaig deixar de lluitar-hi? Ja ni me'n recordo. I ella seguia allà, silenciosa, sense dir ni piu. Com sempre.

Ara ja no juga amb el vent ni amb les olors. Ja no observa, tant bé com pot, els colors del cel. Ara jo passejo sola pel carrer. I m'ho mereixo, per no haver lluitat sempre per ella. Ara ja no té malsons quan dorm, però ara ja no guia els meus passos.
Ara ja no existeix. Només és dins els records inesborrables dels qui l'estimen.








Torna.

dimarts, 12 d’octubre del 2010

Nubes

"Alexandra, Alexandra, Alexandra… ¿Quién eres en realidad?”, pensó, alzando una de sus finas cejas. Parpadeó un par de veces y le dedicó una sonrisa a su reflejo. Despegó lentamente los ojos del espejo para abrir la ventana blanca y salir al balcón. Con una mano retiró los pelos que habían quedado en su cepillo y los esparció por el paisaje que se alzaba delante de ella. Siguió aquellos cuatro pelos oscuros con la mirada, que iban danzando a través del viento caliente de mayo. Dirigió sus ojos azules hacia los pinos del campo de enfrente y luego observó las nubes blancas. Había montones de nubes blancas esparcidas por el cielo azul, nubes pequeñas y redondas y grandes y alargadas. Imaginó que alcanzaba una y la cogía con las manos, y la empequeñecía hasta guardarla dentro de un bote para no dejarla escapar nunca más.
[...]

Aquí hay guerra

Tus ojos me miran pero no me ven, tus lágrimas empañan esos ojazos verdes que suelen mirarme intranquilos. ¿Dónde están tus padres? te he preguntado. Y me has respondido llorando. Aquí hay guerra, anuncias mirando el cielo, como esperando que te oiga alguien. ¿Dónde están tus padres? repito mientras te cojo del brazo y tu me miras a los ojos, y yo me estremezco al ver el fondo de los tuyos, y ese dolor tan profundo,en alguien tan joven. Me siento culpable. Aquí hay guerra, repites. Dejo mi arma en el suelo, me quito el casco que aún mantiene, secas, manchas de la sangre de aquellos a los que he arrebatado la vida. Ahora yo también lloro. Te cojo de la mano y te digo: todo saldrá bien, pequeña. Prometo cuidarte... prometo cuidarte... Y aquí empieza nuestra historia, huyendo de parajes destruidos por el odio de aquellos que jamás nos volverán a utilizar. Las personas somos libres, libres para decidir. Pero la vida de los otros no está en nuestra decisión. Así que te tapo los ojos y te cojo de la mano. Caminamos juntos, mientras otros mueren juntos. Madres, hijos, amigos y extraños, se cojen de las manos y se susurran cosas al oido antes de morir. Mientras les escucho y cada palabra queda gravada en mi corazón, tu y yo caminamos... Hacia casa.

Tic, tac, tic, tac, y tus sueños echos trizas estaran

Ahora si el tiempo se ha detenido, ¿por que sigue el reloj dando segundo tras segundo? Ahora si lo escrito está olvidado y ya nada vale por bueno, ¿por que me empeño en seguir respirando? Mi obra, acabada y editada, quemada ha sido por mis sueños. Si escribía por placer, ahora es el dinero lo que me lleva a la pluma. No, no quiero escribir por obligación. Desisto. ¡Que me muera de hambre si no escribo porque quiera yo escribir, privadme de aire si la sola idea me nubla la vista! Avisadme, si otra vez caigo en la tentación...de vivir por dinero, sin nada de imaginación.

No volveré a ponerme tacones

Me siguen doliendo los pies
de los tacones que llevaba anoche.
Cuando me los quité tú ya no estabas,
tú ya no estabas.

Siempre que dejo de pensar en todo esto
apareces tú para recordarme
que todavía existes, y me devuelves los recuerdos,
y me jodes la fiesta que tenía.

Haces que me sienta bien a tu lado,
y es en este momento cuando me olvido
de lo doloroso que es cuando te vas,
dejandome sola con tus falsas promesas.

¿Te das cuenta de algo? Lo dudo.
Nadie puede ser tan malo. ¿O sí?
¿Te divierte? Parece que buscas cosas etéreas
y yo soy imbécil por perdonar esto.

Creía que todo era real.
En serio, pensaba que podía vivir en un mundo
de sueños, contigo, sin nadie por enmedio.
Y parece que te van más las noches sin estrellas.

Me siguen doliendo los pies
de los tacones que llevaba anoche.
Cuando me los quité tú ya no estabas,
y supongo que no estarás jamás.



PD. Fuck you :)

...

Cuando la chica puso las manos sobre las teclas cerró los ojos y respiró hondo. Lo intentaría de nuevo. Aún sobre el puente de su nariz reposaban unas gafas de sol, aunque el sol se había ocultado hacía horas. presionó el dedo corazón y sonó un sol. Claro y afinado. Ella solo sonrió. Un poco más tarde, la chica se encontraba tocando una pieza romántica, Chopin. Se enfrascaba com siempre en otro mundo, un mundo en que los sentimientos son la regla y la única solución. Hasta que un dedo erró. Nunca, nunca en la vida había fallado ninguna de las notas de aquella canción. Ni cuando murió su madre, ni cuando tuvo el accidente, ni cuando le digeron...que nunca podría volver a ver. Nunca. Una lágrima resbaló por su mejilla. Pero, paradogicamente, aquella lágrima le dio fuerzas para seguir. El piano era su sueño, desde siempre. Su única manera de liberarse, de volver a ver... Tiró agresivamente las gafas al suelo, arañándose los pómulos al hacerlo, una pequeña lágrima, esta vez de sangre, recorrió de nuevo su mejilla. Simplemete se secó ambas. Luego abrió los ojos, viendo oscuridad. Empezó a tocar, y así a ver...

Aquellas formas de nuevo, hadas y libros, podía leer, podía ver las teclas monocromes del piano, podía ver el azul del mar, la sonrisa de alguien, la cara de su madre. Ella era el instrumento que la ayudaba; la música sería su nuevo par de ojos.

Odió lo que le había ocurrido, pero no podía cambiar nada. El azar, la suerte, el destino, quizás la habían llevado a ese punto culminantee en el que todo cuanto la rodeaba era oscuridad, soledad. Pero también le había enseñado a sentir aún más profundamente la música, a ver de otro modo, al modo de los arpegios, adagios, minuetos, fugas y movimientos. Todo estava relacionado, si veía atardeceres con Chopin, si veía el mar con Debussy, podría volver a ver solo tocando el piano. Podía, no se rendiría. El destino lo había querido así.

Saps què passa? Que et trobo a faltar. Molt.

Si, cuando llovía se sentía sola. Y cuando gritaba su nombre entre la oscuridad y la única respuesta era el eco sordo de su propia voz, aún se sentía más sola. La extrañaba, y no podía hacer nada para remediarlo. Cada día, después de observar las gotas rayar los cristales se fundía en soledad. Hasta que entre el eco de su propia voz distinguió aquella melodía. La caja de música aún sonaba ¡y ni siquiera se había dado cuenta! Corrió hacia el cuarto vacío, allí dentro siempre reinaba el silencio y un frío ivernal. Cogió la cajita entre sus manos y observó la bailarina de porcelana girar en su posición eterna. Las notas bailaban a su alrededor. Ya no estaba sola, ni lo estaría nunca. Es más, nunca lo había estado... Ella siempre había estado allí, en cada paso, día lluvioso, minuto y pensamiento que pasara por su cabeza. La sinfonía la había acompañado en todo momento, y ella, inconsciente, se había sentido sola todo aquel tiempo. ¡Ah, pobre ilusa! ¡Si nunca lo había estado! Siempre estuve yo... caminando a su lado.
La melodia que escucha dentro de su cabeza constantemente es la voz de una sirena, el sonido de una guitarra, la música de un piano negro. Y ahora, cuando cae la lluvia, ya no cierra la ventana. Sale a la calle, abre las manos y mira hacia el cielo. Da vueltas y vueltas, se moja y sonríe. Porque ya no se siente sola, y nunca debió sentirse sola. Bailarina, nunca dejes de danzar.
Si cabe en su cabeza el pensamiento, si entre los rincones de su alma encuentra las fuerzas, se que no se rendirá, que bailará y cantará hasta que el claro de luna sea una acuarela inacabada y el sol pinte el cielo. Nunca estará sola. Tu serás su voz, tu serás su fe. Tu serás su luz.

Marea~