dijous, 24 de març del 2011

Momentos que encontré perdidos en trozos de papel

Un muro... un muro tan inquebrantable como mi tristeza, un muro tan impenetrable como un baúl sin llave, un muro tan irrompible como un trozo de diamante, un muro tan seguro como una cámara acorazada, un muro tan firme como tu mirada hacia ella...
Un muro que me sirva de refugio, que me sirva de consuelo, y que envuelva todo mi corazón para no sentir más dolor. Para que no me puedan hacer más daño.
Me encantaría...

¿Dónde te has escondido? Te estoy buscando todavía, entre la niebla o entre la lluvia, me da igual. Te buscaré siempre, en dondequiera que estés. A veces veo tu sombra, muy cerca de mí, y extiendo la mano para rozarte, y poderte tocar. Pero otras no te veo, o te veo lejísimo, y me convenzo a mi misma de que nunca más volverás a mi lado. Estoy tan confusa... Quiero saber dónde te escondes, dónde me esperas. Si es verdad que me estás esperando, en algún ricón de ésta niebla tan espesa.



Un trozo de madera con un agujero. Unas cuerdas bien atadas, ligeras y tensas. Y ahora las hago vibrar. Y no es el sonido lo que me hace llorar de felicidad, es el simple hecho de que estoy aquí, a tu lado. Junto a mi guitarra.


Miro hacia delante y te veo. Aparto la mirada y te sigo viendo. Cierro los ojos y aún sigues ahí. Suspiro, e intento hacerte desaparecer. Pero es imposible. ¿Qué puedo hacer?

...y todos buscan su oportunidad, el mundo es así de sencillo.


Ando. Te siento detrás. Me giro. Desvias la mirada. Te miro. Me miras. Desvio la mirada. Me pongo tensa. Nos cruzamos. Me relajo. Me sonrojo. Disimulo. Me vuelvo a girar, te veo de espaldas. Te alejas sin girarte. Vuelvo a mirar hacia delante. Ando. Te marchas. Me marcho. Y así, ¿siempre?

Crece en mi interior
como una pequeña flor
que alimentada con besos, palabras, caricias, deseos,
se va haciendo cada vez mayor.
Pero tengo miedo, mucho miedo.
¡Ay, el amor!

-¿Ves esa casa?
-Sí.
-Pues un poco más arriba, ¿puedes ver esa montaña?
-Sí.
-Sigue mirando hacia arriba, ¿ves esas nubes?
-Sí.
-Y encima de esas nubes, ¿ves aquellas estrellas?
-Sí.
-Pues encima, justo ahí está él. Justo ahí arriba.



Duerme cuando no tengas sueño, come cuando estés empachado, bebe cuando tengas el estómago lleno de agua, mira a quien no quieras mirar, corre cuando estés cansado, sueña cuando tengas pesadillas. Pero no me sonrías cuando quieras sonreírme.


Sentir que me invade la emoción, que me ahoga la inspiración por todos los poros de mi cuerpo, que mis dedos danzan solos encima del teclado, pararme a pensar un instante en la frase siguiente, hacer aparecer una media sonrisa en cada comparación utilizada, escribir en la libreta lo que no quiero olbidar, buscar en el diccionario palabras que se me ocurren al azar, repassar, borrar y rectificar lo escrito cinco minutos después, inventar, e inventar, y más, y mucho más, y no querer apartarse de la pantalla ni un momento, temiendo olvidar las nuevas ideas, y seguir el hilo de la historia, encontrar las palabras adecuadas, pensar y escribir, pensar y escribir...
eso es lo que quiero hacer.




:)

dilluns, 14 de març del 2011

Nube de invierno

A veces es necesario encerrarse en uno mismo, dejar caer los párpados de los ojos y escuchar el latido de tu corazón y nada más. A veces es imprescindible no pensar en nada, simplemente detenerse a observar tu propia respiración, como estar dentro de una burbuja, ajeno a todo. A veces no hay nada más importante que uno mismo, y normalmente eso pasa por culpa de los demás. A veces los demás oprimen, los demás agobian y destruyen. A veces los demás te rompen en pedazos.
No es divertido ver cómo me haces trizas. Poco a poco me vas reduciendo a algo llamado nada, ¿te das cuenta? Yo sé que es sólo por tu culpa. Tú eres quien hace que cierre los ojos y me esconda dentro de mi burbuja, eres quien consigue sin mi voluntad que me encierre en mi misma. Ya no me gusta bailar descalza, porque no te alegras cuando lo hago. Simplemente no te importa. Y aunque ya no disfruto enseñándote lo que voy aprendiendo poco a poco, no paro de hacerlo. Siempre mantengo la esperanza, y te muestro lo que sé, lo que puedo lograr, para ver si tú has cambiado un poquito. Pero sigues siempre igual de impenetrable, destructor, manipulador y vengativo. Eres un ser despreciable a veces. A veces...
A veces desearía que todo hubiera sido diferente. No tendrías que haberte ido. Pero era inevitable, supongo que estaba escrito en alguna nube de invierno. Y ya no me hace daño tu ausencia, pero sí pensar en lo que te has convertido. Me repugnas, a veces. Y observo el cielo, negro como el carbón, y me caen un par de lágrimas sin tener claro el por qué. Quizá es porque me ha contagiado la lluvia que ha caído de esa gran nube de invierno. No tengo ni idea. Pero mis fuerzas se agotan, y ya no puedo más.
Algo va a cambiar, algo tiene que cambiar. Pero soy demasiado cobarde.
...Sólo a veces.

dijous, 10 de març del 2011

Dime qué es esa ridícula obsesión por el amor

Me quemo, te quemas.


Dejo que las llamas me laman la piel, que el odio se quede dentro de mi y me consuma. Sé que el odio y el deseo van de la mano, que pronto saldrás por la puerta y desearé que estés de vuelta. Pero hay momentos en que te odio por quererte, y tú me quieres por odiarte.

Los dos sabemos porque nunca ha acabado. Es el circulo vicioso del que nunca podemos salir. Son preguntas sin respuesta y sentimientos sin nombre. Es todo a lo que tú y yo no queremos poner nombre. ¿Qué somos? ¿Por qué estamos enlazados?

¿Cual es la manera de romper esta atadura, si es que la hay?

...

A veces se sentía sola y contaba estrellas. A veces contaba estrellas para no sentirse sola.



Hay algo que siempre me ha acompañado. Aún no sé que es; pero está ahí. Quiero descubrir si es parte de mi o si le pertenezco.

A veces carezco de alguien que esté conmigo en los momentos difíciles. Conozco a gente arrogante que tiene esas cosas cotidianas simples, las que yo tanto anhelo. ¿Por qué no pueden regalarme una caricia en el momento adequado? ¿Por qué no pueden siquiera regalarme una, sin más?

Miro el cielo, que me ampara, vagando en un mundo ciego, sordo y mudo. Espero una respuesta a lo que ando buscando... Pero nunca llega.

Es extraño.

Siento un dolor punzante en la punta de mis extremidades, tira hacia fuera, como si quisiera liberarme de la prisión que es mi cuerpo. Quiero volar, irme lejos, desaparecer y fundirme con el viento. Quiero ser el aire que respires y que te des cuenta que siempre he estado, latente; que tú has sido mis estrellas.